Lía Arenas Arce
Lía Arenas Arce Lía Arenas Arce

Hacia una propuesta de Movilización Cultural.

Primera aproximación al concepto y propuesta de Gestión Cultural como un cuerpo móvil en la continuidad del espacio.

 

El trabajo de gestión cultural, en el caso de Chile, se comprende como la administración de espacios, instituciones, proyectos u organizaciones de instancias y/o eventos, para el desarrollo, difusión y exhibición de las manifestaciones artísticas. Es en esa visión y práctica donde se pretende cambiar el paradigma de administración a uno de movilización, comprendida como la implementación de metodologías y procedimientos, desde el arte, en un territorio particular. Cuerpo en movimiento que permite visualizar y trabajar la gestión cultural como un generador de fenómenos y experiencias que hagan dialogar el contexto artístico con el contexto social, comprendiendo los procedimientos de ambos y modificando las relaciones que existen en el. Gestión cultural como un cuerpo móvil en la continuidad del espacio, es una propuesta de generar una gestión cultural en una perspectiva y práctica contemporánea, desde la identificación y comprensión del contexto moderno en el que se sitúa actualmente. Al mismo tiempo, es generar un campo de investigación para la danza. 

 

Concebir la gestión cultural como un cuerpo móvil en la continuidad del espacio, es una perspectiva que permite visualizar el trabajo artístico como una herramienta que dialoga con la comunidad y el territorio donde se inserta, haciendo del trabajo artístico-cultural algo móvil y moldeable. A la vez, permite observar la manera en que se lleva a cabo la gestión cultural hoy y reconocerla como una práctica moderna, situándola en dos interrogantes que le permitan transformarse y replantear sus modos de hacer: ¿Cómo movilizamos el arte? y ¿Cómo nos vinculamos con los diversos actores en cada actividad que se gestiona? Dicha transformación permite también hacer el traspaso a lo contemporáneo a través de las preguntas: ¿El arte como obra de arte o como procedimiento y experiencia? ¿como obra creada que generar conciencia o como metodologías que funcionan como herramienta social? 

 

La propuesta posiciona al cuerpo-gestión en un tiempo presente, permitiendo pensar lo contemporáneo como el lugar que da insumos para la creación y la articulación de diversas maneras de crear el arte, siempre en relación a lo interdisciplinar, ahondando en el diálogo y perspectivas creativas en torno a un mismo problema y en lo que nos convoca como trabajadores del arte. Es ahí donde la perspectiva de la gestión cultural puede abrir nuevas metodologías y límites en la creación, visualizando a la creación no solo como la obra de arte que se crea, si no abriendo un contexto para el artista donde se enfrente a las interrogantes de cómo y desde dónde las herramientas de creación se vinculan con el contexto y las comunidades. La intención está en transformar la obra de arte en un fenómeno, en una experiencia que se inserta en los modos de relación de una comunidad.  

 

De lo moderno a lo contemporáneo

 

La gestión cultural moderna se caracteriza por ser una administración de espacios y/o instituciones, que comprenden al artista como un creador de obras de arte, que serán expuesta a un público espectador, siendo el artista un productor artístico, el arte una finalidad en sí y la obra un generador de conciencia o recreación en el espectador. Lo que produce la gestión cultural moderna es una especificación en los conocimientos del arte, en un diálogo que se cierra a discutir en torno a una misma disciplina, un espacio confortable de creación, que produce experiencias estéticas, tanto para el artista como para el espectador. Lo que haría de la gestión cultural una manifestación contemporánea, sería generar un traspaso de los elementos, comprendiendo la gestión como movilización y la administración como cuerpo móvil, lo que permitiría hacer del espectador una comunidad con la cual se generan herramientas que intervengan en las relaciones, en vez de una obra de arte que genere conciencia. De la experiencia estética se traspasaría a un fenómeno artístico y cultural, el arte ya no sería un fin en sí mismo, sino un generador de herramientas, por ende el artista ya no sería un creador, sino un trabajador del arte. Esto produciría una transformación en las disciplinas de conocimiento, al hacer del trabajo de gestión un espacio interdisciplinar, visualizado como un laboratorio en donde distintos campos del conocimiento pueden participar, problematizando en torno a las temáticas artísticas y sociales, prolongando la idea de incomodidad al estar siempre trabajando desde la observación y participación de una comunidad viva. 

 

Se hace necesario entonces reconocer lo moderno, generando un mapa de cómo funcionan y cuales son los espacios culturales que existen, en específico de la ciudad de Santiago. El contexto de la gestión cultural en Chile, específico en Santiago, se reconoce como un procedimiento moderno de trabajar con el arte y la cultura, que replica su metodología y actúa de la misma manera en todas las comunas que se inserta, sin observar los distintos contextos de cada sector, no existiendo una real relación y correspondencia al territorio en el cual se ubica. Ocurre el caso de encontrar centros culturales en distintas municipalidades de la ciudad, incluso del país, funcionando con la misma lógica de un centro cultural inserto en el centro de la capital. 

 

Lo móvil

 

La idea de que la gestión cultural sea llevada a cabo como un cuerpo móvil en la continuidad del espacio, por ende movimiento, deviene de la noción de que el movimiento requiere de diversos elementos y factores para que sea un acto posible y visible en el espacio. Cada componente e interacción entre ellos es particular, haciendo que cada movimiento sea diferente uno del otro. Durante la primera mitad del sXX, el bailarín alemán Rudolf Von Laban realizó una serie de investigaciones en torno al análisis del cuerpo en movimiento, pudiendo definir cualidades, tipos de energía, planos de movimiento, tipos de movimientos, entre otros, que permitieron ampliar el rango de movimiento y el surgimiento de una nueva técnica, denominada posteriormente Técnica Moderna Leeder; en la creación, generando nuevas metodologías en la producción de coreografías y la interpretación, reconocido como la corriente artística “expresionismo alemán”. Posteriormente los trabajos de Laban fueron utilizados en las fábricas y construcciones en Inglaterra, desarrollando lo que se denominó economía del esfuerzo, para potenciar el trabajo de los obreros. Dentro de sus investigaciones, y en donde es posible hacer el traspaso desde los estudios de la danza a lo que sería un trabajo en gestión cultural, plantea que para que cualquier tipo de movimiento exista y sea posible, deben estar presentes tres factores, a los que denominó factores de movimiento, siendo estos: 1.tiempo, 2.espacio y 3.energía. Cada movimiento debe desarrollarse a la vez en la conjunción de tres planos, a los que denominó planos de movimiento: 1.sagital, 2.frontal y 3.horizontal. Laban decía que sin la existencia de estos no habría movimiento, sino que estados del cuerpo. 

 

Analizar la gestión cultural desde el movimiento y los estudios de Laban hacen que esta sea el resultado de una múltiple relación de factores y planos que se nutren en esa multiplicidad. El movimiento es entonces la gestión cultural, sus factores de movimiento serían: 1.espacio: arquitectónico y geográfico, comprendiendo el modo en cómo se administran; 2.energía, comprendido como el cuerpo social con el que se está trabajando, tanto comunidad, como gestores y artistas, definiendo los modos de relación entre los cuerpos y su movimiento en el espacio,  lo que sería una coreografía social; y 3.Tiempo, haciendo relevante y situando el trabajo en el presente, como lugar en donde transcurre el fenómeno y en donde es posible la constante transformación. Los planos donde ocurriría el movimiento-gestión, en esta propuesta, cambian de nombre, pero se mantienen en tres, siendo: 1.los procedimientos, comprendidos como fenómenos y metodologías artísticas, que dialogan y transforman las relaciones de una comunidad, 2.artistas y gestores, quienes se interesan y proponen actividades a la comunidad, generando herramientas que puedan ser utilizadas e implementadas y 3.la comunidad, quienes desarrollan en sí los procesos-fenómenos. De esta manera es posible que existan propuestas desde la comunidad hacia el fenómeno artístico, rompiendo así la jerarquía de quien es el que propone la actividad y a quien se acude.  

 

El cuerpo móvil transcurre entonces en un espacio, cuerpos y tiempo presente. La investigación permite observar los factores y planos como campos de estudios específicos que dialogan entre sí y que desde sus respectivos lugares dan insumos a lo que sería una gestión cultural contemporánea. Comprender el cuerpo, es comprender una manifestación y un discurso, que deviene un contenido claro con el cual dialogan los cuerpos habitantes de un contexto. Situarnos en el espacio es estudiar y habitar su arquitectura y geografía, es donde sucede la acción de movimiento, por ende habría que estudiar las maneras de administrar el espacio, para entonces reconocer cómo se mueven los cuerpos y cual es la relación espacial. El tiempo presente reconoce una temporalidad particular de movimiento, es la manera en cómo sucede el movimiento en el espacio, de esta manera el movimiento es una acción clara y una transformación constante. 

 

Si observamos los planos de movimiento de la gestión: procedimientos, artistas y gestores, y comunidad, entonces es necesario investigar sobre las maneras de producción del arte y sus metodologías de creación, el desarrollo laboral e institucional de los trabajadores del arte y gestores, y como han sido o se construyen relaciones y vínculos entre ellos. La comunidad en materia de acceso, políticas públicas, educación y cómo se manifiesta o se relaciona con las expresiones artísticas, cuáles les son propias. 

 

Se hace necesario hacer relevante la noción de cuerpo, al ser este capaz de hacer la acción de movimiento. Para realizar una gestión cultural comprendida como cuerpo móvil, es preciso ahondar en la idea de cuerpo y lo que significa, sobre todo al concebir el trabajo como uno cultural. Cuerpo social sería un punto de investigación que permita realizar un análisis de la coreografía social de un contexto, identificando cómo y desde donde se regulan los cuerpos, determinando los perfiles de la materialidad de los mismos. 

 

Esta propuesta observa y propone, desde una perspectiva metodológica para aproximarse a ella, observar cómo y desde dónde se realizan las residencias de arte en diversas instituciones, sobre todo las que trabajan con el objetivo de situar al artista en una comunidad y generar procedimientos artísticos, en lugar de obras de arte en sí. Durante la realización de la propuesta de investigación se observaron varias residencias de arte, principalmente en Brasil, que situaban a los artistas en comunidades, para que trabajaran con ellas, sin tener ideas preconcebidas o sin postular una creación para ir a desarrollar, sino todo lo que se hiciera se hacía desde el contexto donde se insertaba la residencia. El principal eje de trabajo son los procedimientos, observar el arte como procedimientos permite alejarse de la obra de arte y comprender el trabajo como una metodología que produce un fenómeno que sucede en una comunidad, finalmente el objetivo no es que la comunidad sea productora de obras de arte, sino de procedimientos que amplíen sus perspectivas de cómo se relacionan y cómo pueden organizarse. Observar el contexto pasa a ser la primera acción de cada artista en residencia, con el cual pueden identificar los modos de relación de la comunidad, sus actividades, imaginarios, prioridades, problemáticas, tensiones, flujos, maneras de actuar, etc., lo que permite entonces escoger con qué de todo eso se va a trabajar y que elemento artístico se va a realizar, haciendo de la obra de arte un excusa para introducirse en las dinámicas. No es una obra de arte creada por insumos que da la comunidad, o con la comunidad, sino que es un fenómeno que se produce a través de llevar a cabo una idea artística. 

 

El caso de Casa do Povo. São Paulo, Brasil.

 

Este texto fue parte de la investigación realizada en la residencia de arte contemporáneo Uberbau House, en Sao Paulo, Brasil, en junio del 2019. Se consideró un caso de estudio y referencia para situar en lo práctico como la propuesta puede ser llevada a cabo. Para eso se eligió a Casa do Povo, centro cultural de la ciudad de Sao Paulo. 

 

En el desarrollo de la investigación aparece un referente donde puedo situar los factores y planos de movimientos del cuerpo móvil, y donde los campos de estudios confluyen en un espacio cultural. Casa do Povo, ubicado en la ciudad de Sao Paulo, es un centro cultural que alberga distintas actividades y dispositivos con los cuales se relaciona con la comunidad, desde sesiones de atención psicológicas, talleres de costura, cocina abierta y comunitaria, utilizando la comida que botan de una feria de verduras y frutas del barrio. La organización comprende al centro “como un lugar expandido de cultura, que revisita y reinventa las nociones de cultura, comunidad y memoria, entendiendo al arte como herramienta crítica dentro de un proceso de transformación social”. 

 

Casa do Povo aparece así como un punto de observación, ejemplo claro y activo de concebir la gestión cultural como un cuerpo móvil. Al declararse un monumento vivo, nos reflejan que trabajan desde el contexto que está ocurriendo. La particularidad de declararse un espacio vivo, permite que las actividades que vayan ocurriendo sean variadas, proviniendo de perspectivas diversas, que dialogan e interactúan, conviviendo en un mismo lugar. Casa do Povo funciona a través de la autonomía de quienes llevan a cabo las actividades, no son los encargados y gestores del espacio quienes exclusivamente convocan a artistas o profesores a dictar un taller, si no que las mismas iniciativas acuden al espacio para llevar a cabo sus actividades, y el espacio cultural se va adaptando a cada una, siendo flexible en la relación y en las relaciones entre actividades. En las actividades no existe solo una lógica de taller o curso, donde hay un profesor que enseña a estudiantes, sino que lo que se quiere aprender se aprende en la práctica de todos haciendo, con herramientas dispuestas para desarrollar el proyecto y con personas que van guiando el proceso. El caso de “Atelier Vivo” es llevado desde esa metodología, sucede todos los sábado a las 14.00 hrs, con inscripción previa. El espacio está, las herramientas y moldes de ropa, donados por un artista, solo hay que llevar la tela, en la práctica y el transcurso del tiempo se va aprendiendo, dialogando con los compañeros y con los guías.  

 

Es así como Casa do Povo es un espacio de observación y práctica de lo que podría ser una gestión cultural contemporánea y un cuerpo móvil en la continuidad del espacio. 

 

Fuentes

 

(1) Marcela. Taylor, Diana. Estudios avanzados de performance. Butler, Judith. Cuerpos que importan. Sobre los límites materiales y discursivos del “sexo”. México: FCE, Instituto Hemisférico de Performance y Política, Tisch School of Arts, New York University, 2011.